Ketamina y depresión: los primeros días de tratamiento

Revisado y aprobado por Clínica Synaptica
Escrito por:

¿Qué es la depresión, qué impacto tiene y cómo se trata?

La depresión, técnicamente conocida como trastorno depresivo mayor o depresión clínica, es un trastorno que afecta nuestro estado de ánimo, pensamientos, capacidades cognitivas (como la atención y la memoria) y estado físico. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), actualmente es la principal causa de discapacidad a nivel mundial. En Europa, solo, se estima que tiene un costo de aproximadamente 92 millones de euros anuales, principalmente debido a las pérdidas de productividad. Hay referencias a esta aflicción desde la antigüedad, con una de las primeras descripciones encontradas en los trabajos del famoso médico griego Hipócrates, quien la denominó «melancolía».

Tratamiento convencional y limitaciones

En la actualidad, el tratamiento de la depresión generalmente implica una combinación de medicamentos, como inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina (ISRS), y psicoterapia. Desafortunadamente, ningún medicamento funciona para todos, y aproximadamente el 33% de los pacientes no responden a los medicamentos comúnmente utilizados. Cuando un paciente no responde a uno o más tratamientos, se considera depresión resistente al tratamiento. Esto ha impulsado la investigación continua y la innovación en nuevos tratamientos, como la psilocibina o la ketamina.

Ketamina: un avance en el tratamiento de la depresión

La ketamina es un anestésico disociativo conocido por sus propiedades sedantes y analgésicas. Durante las últimas dos décadas, también se han explorado sus propiedades antidepresivas, mostrando una reducción significativa en los síntomas depresivos en horas después de su administración. La ketamina generalmente se considera segura, con efectos secundarios ocasionales y leves (como náuseas y mareos) y efectos agradables como la relajación. Es importante destacar que el abuso a largo plazo de la ketamina, al igual que cualquier medicamento, puede causar problemas de salud, aunque esto se ve principalmente en aquellos que la usan recreativamente con alta frecuencia. Sin embargo, en su uso terapéutico para la depresión, no hay evidencia de déficits cognitivos a largo plazo. Por lo general, se administran dosis muy bajas por vía intravenosa, intramuscular o intranasal.

Evidencia científica sobre la ketamina

En entradas posteriores, resumiremos la evidencia científica sobre las propiedades antidepresivas de la ketamina. Comenzaremos con una metaanálisis publicada en 2016 que exploró la eficacia de la ketamina en la reducción de los síntomas de depresión durante los primeros siete días después de su administración. Esta publicación analizó nueve estudios aleatorizados doble ciego. En todos estos estudios, los pacientes diagnosticados con depresión fueron divididos en dos grupos: aquellos que recibieron tratamiento con ketamina y aquellos que recibieron un placebo. Ni los clínicos ni los pacientes sabían qué tratamiento estaban recibiendo (un criterio clave de los estudios doble ciego para evitar sesgos en la evaluación de la respuesta al tratamiento). El placebo en siete estudios fue inerte, no teniendo efectos farmacológicos, mientras que en dos estudios se utilizó un tratamiento activo (midazolam o terapia electroconvulsiva).

Los investigadores encontraron una mejora rápida en los síntomas depresivos dentro de las primeras 24 horas, que continuó hasta el séptimo día. Esta mejora fue significativamente mayor en comparación con el placebo u otros tratamientos. Treinta y tres de 126 pacientes mostraron remisión para el séptimo día, lo que indica ausencia completa de síntomas depresivos. Todos los estudios evaluaron esto utilizando uno o más de los siguientes cuestionarios: Escala de Depresión de Hamilton (HAM-D), Escala de Depresión Montgomery-Asberg (MADRS) y Escala de Impresión Clínica Global (ICG). Estos cuestionarios son completados por personal clínico y evalúan los síntomas presentes, la gravedad y la mejora desde el inicio del tratamiento.

Estos resultados son prometedores para el futuro tratamiento de este trastorno, ofreciendo una nueva alternativa para aquellos que sufren y aún no han encontrado alivio. Es importante destacar que, al igual que cualquier otro tratamiento para la depresión, la ketamina no funciona para todos, y para aquellos a quienes sí ayuda, a menudo requiere apoyo psicoterapéutico y seguimiento. La investigación en este campo continúa avanzando, con el objetivo de perfeccionar los mejores métodos para administrar este medicamento. También se requiere más investigación sobre los efectos a largo plazo, un tema que exploraremos en publicaciones futuras y que Clínica Synaptica espera contribuir con nuevos y valiosos conocimientos.

Referencias:

  1. https://www.elsevier.es/es-revista-psiquiatria-biologica-46-articulo-el-abordaje-depresion-el-ambito-S1134593416300562
  2. https://www.who.int/es/news-room/fact-sheets/detail/depression
  3. https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC5098773/
  4. https://medicalcriteria.com/web/es/hamilton-depression-scale/
  5. https://www.healthsadvisor.com/es/guest/qs/echelle-madrs-depression/
  6. http://psicologiaescienciahn.atspace.cc/wp-content/uploads/2016/03/Escala-de-Impresi%C3%B3n-Cl%C3%ADnica-Global.pdf